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¡Ánimo!
Os dejo el relato de Carolina Rodríguez Mejía, mi alumna de 1º F, con una sensibilidad especial para las cosas pequeñas y para los detalles.
Os dejo el relato de Carolina Rodríguez Mejía, mi alumna de 1º F, con una sensibilidad especial para las cosas pequeñas y para los detalles.
LECTURA Y SILENCIO: DOS GRANDES PLACERES
"Esta niña es muy extraña". Al menos eso es lo que piensan sus amigos. Es simplemente porque no es como los demás. Es diferente.
En mi opinión, lo diferente se suele tomar como raro y lo raro como malo. Pero no siempre lo diferente es malo, al menos en mi opinión.
Yo soy una niña muy callada, siempre observo; en cambio las personas que me rodean se comunican como si estuvieran a un kilómetro de distancia. Eso es lo único que no entiendo en este mundo. Quizás haya un libro de reglas o normas que digan que cuanto más gritas más superior eres y más razón tienes; es como asegurar que si dices que dos más dos es cinco gritando tienes razón.
Normalmente saco buenas notas. ¿Desde cuándo sacar buena nota es equivalente a ser empollona? Casi nunca toco un libro, solo toco un libro cuando hay que hacer los ejercicios o cuando es de lectura, en este caso puedes verme pegada al libro.
Me encanta leer. Es como un vicio. No puedo estar sin un libro. Si tuviera que llevarme algo a una isla, me llevaría mi libro favorito (creo que ya me lo he leído cuatro veces). En fin, leer es muchísimo más que un hobby.
A casi nadie le gusta leer; bueno, no puedo hablar, porque aún tengo la esperanza de que haya quien prefiera leer a estar con el móvil o a ver la tele.
El otro día me senté en el balcón a terminar de leer mi libro, me encanta leer sola sin ningún ruido, sin ninguna distracción, sin nadie… En estos momentos de la vida es prácticamente imposible estar en silencio.
Había un montón de gente alborotando en la calle. Entiendo que a los niños pequeños les apetezca saltar por la calle, cantar,... A mí también me gustaba, pero que las personas adultas no sean capaces de mantener un volumen adecuado para no quedarse sordos, es inconcebible.
Terminé de leer el libro que me estaba leyendo y me puse a observar a la gente que pasaba por la calle. Había gente que iba con prisa y otra gente que iba tranquila dando un paseo; solo dos de cada diez personas se daban cuenta de que las estaba observando. Eso significa que la gente no es observadora, actúa sin pensar, sin darle muchas vueltas. Hay ocasiones en que hay que actuar sin pensar y otras en las que tienes que pensar mucho, como todo.
En fin yo puedo ser extraña o diferente pero al menos no soy como los demás.
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